
Antiguamente se le llamaba herba sacra. Perteneciente a la familia de las labiadas junto a otras aromáticas como el orégano. tomillo, romero, menta y lavanda,...
Crece espontáneamente en Europa meridional. En España crece en los lugares pedregosos del interior y en los terrenos submontañosos. Por su utilización en la cocina es habitual encontrarla en huertas y jardines.
Sus hojas y las sumidades floridas de la salvia se usan en fitoterapia. Las hojas deben ser recogidas antes de la floración, ya que es el momento adecuado en que contienen mayor cantidad de principios activos. Ricas en aceite esencial constituido por salviol, salveno, pirreno, bomeol, eucaliptol y canfeno. Gracias a esta combinación la salvia posee propiedades tónicoestomacales, carminativas, antisudoríficas y emenagogas ( que aumentan, anticipan o provocan el flujo menstrual).
Es eficaz ante cuadros de dispepsias, gastralgias y otros trastornos digestivos.
Cómo preparar un té de Salvia:
5 o 6 hojas de salvia, 33ml de agua.
Dejar las hojas de salvia durante 10 a 15 minutos en una taza con agua hirviendo. Colar y beber bien caliente luego de las comidas.







