La estancia La Aurora existe desde el año 1918 sus dueños se dedican a la
explotación agrícola-ganadera pero un suceso ocurrido en el año 1976 hará que los ojos del mundo se orienten hacia dicho lugar.
Una situación controvertida que para muchos llevará a pensar en contactos extraterrestres mientras que otros buscan alguna respuesta científica.
Tulio Tonna dueño del lugar recuerda el hecho de esta manera:
Lo que nosotros vimos fue a partir de febrero del 76. Aparecieron luces muy fuertes que nos producían quemaduras en los árboles, en los animales, en la gente. Eso fue lo que se vio. Y después una luz muy, muy fuerte que de noche iluminaba todos los establecimientos a la redonda, y bueno, la gente lo podía ver. Los vecinos también, entonces era difícil tapar que eso sucediera ahí, porque todo el mundo lo estaba viendo”, contó.
Parte del terreno fue quemado y se encontró un perro muerto, un trozo de alambrado y hasta un motor eléctrico. Una investigación llevada a cabo por personal de la Fuerza Aérea Uruguaya dejó al descubierto la existencia de liebres muertas que no despedían olor a putrefacción. Pero lo más llamativo era la existencia de un ombú que está a 50 metros del casco principal de la estancia, que quedó partido a la mitad produciéndose un profundo hueco entre sus raíces. Ese hueco llegó a convertirse en una especie de trampa natural donde muchos pequeños animales aparecieron muertos y disecados.
“El famoso ombú del que todo el mundo habla en La Aurora donde un 4 de febrero del setenta y pico, de madrugada, como que el árbol explotó, desapareció, quedó un gran hueco en el lugar donde estaba el árbol, y la cosa rara que pasaba ahí, es que empezaron a aparecer animalitos muertos alrededor de ese hueco y a la gente se nos ponían todos los pelos de punta. Un médico de aquí de Salto empezó a detectar que había radiaciones y unos japoneses que estaban trabajando en la represa de Salto Grande también llevaron instrumental... con los cuales descubrieron radiaciones elevadas. Y bueno, eso fue lo que le pasó al famoso ombú. Después hubo que cerrar las puertas obviamente por peligro a la gente y algunas historietas que se armaban que no eran ciertas. Dicen, yo repito lo que he escuchado de tanta gente que sabe, que la radioactividad parece que se va desnaturalizando con los años, la mitad de la mitad de la mitad, bueno, aparentemente hoy hay nada, un riesgo muy chiquitito”.
Ese mismo año, 1976, se encontraron en la estancia tres eucaliptos caídos que marcaban como flechas un lugar especial. A Ángel Tonna esto le llamó mucho la atención, pero con el tiempo se olvidó del asunto. Unos meses más tarde se acercó al lugar un regimiento de soldados llegados de Montevideo que tras pedir autorización a Tonna acamparon al costado del Río Daymán, lugar que supuestamente marcaban los tres eucaliptos caídos. La misión: capturar un plato volador.
Lo que ocurrió la noche que acamparon no se sabe con certeza, y hoy en día integra parte de las leyendas de la estancia. Si hubo contacto extraterrestre o no, no se sabrá nunca, pero Tulio Tonna confirma que la Fuerza Aérea estuvo en su estancia.
“Sí estuvo en más de una oportunidad la Fuerza Aérea que inclusive estuvieron acampados en La Aurora. Aparentemente -yo estaba estudiando en Montevideo en ese momento- pero habían hecho un campamento militar de Fuerza Aérea para ver y desmentir el caso, en plena época militar. Y sí, parece que tuvieron una mala experiencia, un susto grande que los llevó a retirarse. Aparentemente eso es lo que comentan, yo no estaba, pero pasó algo de eso”, manifestó Tonna.
Muchas son las teorías de lo que allí sucede, una que se ha difundido mucho se refiere acerca de una abertura dimensional que comunica diferentes regiones del universo, sería un portal dimensional. Siendo el suelo del lugar rico en cuarzos y diferentes cristales una energía muy poderosa se concentra allí que al cabo de períodos regulares de tiempo colapsa las categorías del espacio y del tiempo abriéndose un canal a través del cual acceden a nuestras coordenadas seres de otras dimensiones.
Aurora es un lugar donde se trabaja con la energía del agua por lo tanto quienes allí se encuentren deberán limpiarse de todas las emociones involutivas que no permiten al hombre evolucionar y ser feliz
Odio, venganza, rencores, envidia entre otras son emociones involutivas no propias de nosotros hijos de la divinidad y que deben ser desterradas para permitirnos volver al Edén donde se halla nuestro padre.
explotación agrícola-ganadera pero un suceso ocurrido en el año 1976 hará que los ojos del mundo se orienten hacia dicho lugar.
Una situación controvertida que para muchos llevará a pensar en contactos extraterrestres mientras que otros buscan alguna respuesta científica.
Tulio Tonna dueño del lugar recuerda el hecho de esta manera:
Lo que nosotros vimos fue a partir de febrero del 76. Aparecieron luces muy fuertes que nos producían quemaduras en los árboles, en los animales, en la gente. Eso fue lo que se vio. Y después una luz muy, muy fuerte que de noche iluminaba todos los establecimientos a la redonda, y bueno, la gente lo podía ver. Los vecinos también, entonces era difícil tapar que eso sucediera ahí, porque todo el mundo lo estaba viendo”, contó.
Parte del terreno fue quemado y se encontró un perro muerto, un trozo de alambrado y hasta un motor eléctrico. Una investigación llevada a cabo por personal de la Fuerza Aérea Uruguaya dejó al descubierto la existencia de liebres muertas que no despedían olor a putrefacción. Pero lo más llamativo era la existencia de un ombú que está a 50 metros del casco principal de la estancia, que quedó partido a la mitad produciéndose un profundo hueco entre sus raíces. Ese hueco llegó a convertirse en una especie de trampa natural donde muchos pequeños animales aparecieron muertos y disecados.
“El famoso ombú del que todo el mundo habla en La Aurora donde un 4 de febrero del setenta y pico, de madrugada, como que el árbol explotó, desapareció, quedó un gran hueco en el lugar donde estaba el árbol, y la cosa rara que pasaba ahí, es que empezaron a aparecer animalitos muertos alrededor de ese hueco y a la gente se nos ponían todos los pelos de punta. Un médico de aquí de Salto empezó a detectar que había radiaciones y unos japoneses que estaban trabajando en la represa de Salto Grande también llevaron instrumental... con los cuales descubrieron radiaciones elevadas. Y bueno, eso fue lo que le pasó al famoso ombú. Después hubo que cerrar las puertas obviamente por peligro a la gente y algunas historietas que se armaban que no eran ciertas. Dicen, yo repito lo que he escuchado de tanta gente que sabe, que la radioactividad parece que se va desnaturalizando con los años, la mitad de la mitad de la mitad, bueno, aparentemente hoy hay nada, un riesgo muy chiquitito”.
Ese mismo año, 1976, se encontraron en la estancia tres eucaliptos caídos que marcaban como flechas un lugar especial. A Ángel Tonna esto le llamó mucho la atención, pero con el tiempo se olvidó del asunto. Unos meses más tarde se acercó al lugar un regimiento de soldados llegados de Montevideo que tras pedir autorización a Tonna acamparon al costado del Río Daymán, lugar que supuestamente marcaban los tres eucaliptos caídos. La misión: capturar un plato volador.
Lo que ocurrió la noche que acamparon no se sabe con certeza, y hoy en día integra parte de las leyendas de la estancia. Si hubo contacto extraterrestre o no, no se sabrá nunca, pero Tulio Tonna confirma que la Fuerza Aérea estuvo en su estancia.
“Sí estuvo en más de una oportunidad la Fuerza Aérea que inclusive estuvieron acampados en La Aurora. Aparentemente -yo estaba estudiando en Montevideo en ese momento- pero habían hecho un campamento militar de Fuerza Aérea para ver y desmentir el caso, en plena época militar. Y sí, parece que tuvieron una mala experiencia, un susto grande que los llevó a retirarse. Aparentemente eso es lo que comentan, yo no estaba, pero pasó algo de eso”, manifestó Tonna.
Muchas son las teorías de lo que allí sucede, una que se ha difundido mucho se refiere acerca de una abertura dimensional que comunica diferentes regiones del universo, sería un portal dimensional. Siendo el suelo del lugar rico en cuarzos y diferentes cristales una energía muy poderosa se concentra allí que al cabo de períodos regulares de tiempo colapsa las categorías del espacio y del tiempo abriéndose un canal a través del cual acceden a nuestras coordenadas seres de otras dimensiones.
Aurora es un lugar donde se trabaja con la energía del agua por lo tanto quienes allí se encuentren deberán limpiarse de todas las emociones involutivas que no permiten al hombre evolucionar y ser feliz
Odio, venganza, rencores, envidia entre otras son emociones involutivas no propias de nosotros hijos de la divinidad y que deben ser desterradas para permitirnos volver al Edén donde se halla nuestro padre.




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